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Tauro en astrología: Venus, Luna exaltada, decanatos

Por Dorian Grimault, astrólogo · Publicado el · actualizado el

Tauro es el segundo signo del zodiaco, de Tierra y de modo fijo, del 20 de abril al 20 de mayo aproximadamente (con un día de diferencia según el año). Encarna el arraigo, la paciencia y el placer de los sentidos: lo que Aries ha lanzado, él lo hace durar. Para leerlo en una carta natal también hay que saber quién está en su casa en él, quién está exaltado, quién trabaja a contracorriente y cómo se reparten sus tres decanatos. De eso trata esta ficha, con el ejemplo de Camille Morel, la carta de ejemplo de AstralPro (datos ficticios), cuyo Descendente está en Tauro.

Lo que Tauro hace durar

Ptolomeo sitúa a Tauro entre los cuatro signos sólidos, los que siguen a los signos de equinoccio y de solsticio (Tetrabiblos, libro I, capítulo 11). Explica el nombre: cuando el Sol los recorre, el calor, el frío, la humedad o la sequedad de la estación nos afectan con más firmeza, no porque el tiempo sea más duro, sino porque ya estamos habituados a él. Son nuestros signos fijos. Lilly, en Christian Astrology (1647), libro I, en el capítulo sobre la naturaleza de los doce signos, describe a Tauro como un signo de Tierra, frío y seco, femenino, nocturno y fijo, del Sur, «casa nocturna de Venus».

Tauro comparte la Tierra con Virgo y Capricornio: el elemento de lo concreto, de lo que se toca y se construye. Su símbolo, el animal tranquilo en el prado, habla de una fuerza serena, lenta en inmutarse y difícil de mover contra su voluntad.

Constancia, sensualidad y el riesgo de poseer

Funcionas a través de los sentidos y de lo real: necesitas tocar, saborear, experimentar antes de creer. Esa solidez te hace alguien que da seguridad: se sabe que cumplirás tu palabra. Tus fortalezas: la constancia, la lealtad, el sentido práctico, una calma que serena y una paciencia que acaba dando frutos. Tus puntos ciegos: la terquedad, la resistencia al cambio, la posesividad y una lentitud para decidir que deja escapar oportunidades.

En el amor te tomas tu tiempo antes de comprometerte, y luego construyes para que dure, con gestos concretos más que con grandes declaraciones. La trampa: confundir amar con poseer. En el trabajo avanzas paso a paso sin perder el hilo; las finanzas, la artesanía, la gastronomía, el sector inmobiliario, todo lo que tiene que ver con el valor y con lo tangible se te da bien. La urgencia permanente y los cambios de última hora te cuestan; tu aprendizaje es acoger el cambio como algo normal y no como una amenaza.

Venus en su casa, la Luna exaltada, ninguna caída

Tauro es el domicilio de Venus, tanto en la tradición como en AstralPro. Ptolomeo (I, 17) da a Venus Tauro y Libra, signos «extremadamente fértiles», en sextil con las casas de las luminarias, ya que Venus nunca se aleja más de dos signos del Sol.

La Luna está exaltada en él. Ptolomeo (I, 19) lo explica por su fase: conjunta al Sol en Aries, muestra su primer creciente en el signo siguiente, Tauro, primer signo de su propia triplicidad. Lilly sitúa la exaltación a 3° de Tauro, en su capítulo sobre la Luna; el motor de AstralPro la lee en todo el signo.

El exilio, en cambio, depende del sistema. Para AstralPro, que coloca el exilio frente al domicilio moderno, es Plutón, regente de Escorpio, el que está en exilio en Tauro. La tradición ponía ahí a Marte: Lilly escribe que «recibe detrimento en Libra y en Tauro». Un Marte en Tauro, en exilio para un astrólogo tradicional, no tiene por tanto ninguna dignidad en tu informe.

Por último, ningún planeta está en caída en Tauro. La caída es el signo opuesto a la exaltación, y ninguno de los siete planetas tradicionales está exaltado en Escorpio. Géminis, Leo, Sagitario y Acuario tampoco tienen caída.

Venus, Mercurio, Saturno: tres tramos de Tierra

AstralPro calcula los decanatos por elemento, con el regente moderno del signo asociado como sub-regente:

  • 1er decanato (0° a 10°): Tauro, sub-regente Venus;
  • 2º decanato (10° a 20°): Virgo, sub-regente Mercurio;
  • 3er decanato (20° a 30°): Capricornio, sub-regente Saturno.

Aquí las regencias modernas y las antiguas se confunden: Venus, Mercurio y Saturno ya gobernaban esos tres signos. La tabla de los decanatos indios que da al-Biruni (Libro de la instrucción en los elementos del arte de la astrología, 1029, § 451), en la que el primer decanato corresponde al regente del signo, el segundo al del quinto signo y el tercero al del noveno, llega a la misma secuencia.

Las faces caldeas, en cambio, siguen el orden de los planetas y dan Mercurio, la Luna y Saturno (al-Biruni, § 449). Lilly toma precisamente a Mercurio en los diez primeros grados de Tauro como ejemplo de un planeta en su faz. Los dos sistemas coinciden en el último tercio y divergen en los dos primeros. En el informe solo se escribe el decanato por elemento; la faz solo interviene en el baremo que pesa el grado del Ascendente.

El eje Tauro-Escorpio en la carta de Camille

Camille Morel no tiene ningún planeta en Tauro. Aun así, el signo ocupa un ángulo de su carta: su Descendente, cúspide de la casa 7, está a 15°59' Tauro, exactamente frente a su Ascendente a 15°59' Escorpio. Su tabla de cúspides da por tanto a Venus como regente de la casa 7.

Y Venus se encuentra a 6°30' Escorpio, en casa 12, en exilio. La regente de la casa de la pareja está en el signo opuesto al que gobierna en esa cúspide: llega a la relación dando un rodeo, desde la casa más retirada de la carta. Venus gobierna también las casas 11 y 12, cuyas cúspides están en Libra.

El eje se lee también en las dignidades. El Escorpio de Camille invierte punto por punto lo que Tauro habría dado: su Luna a 27°09' Escorpio está en caída, frente al signo donde estaría exaltada; su Plutón a 25°17' Escorpio está en domicilio, cuando estaría en exilio en Tauro; su Venus está en exilio, cuando estaría en su casa en Tauro. Su tabla de posiciones lo muestra con tres palabras de la columna Dignidad: «Caída», «Domicilio», «Exilio».

El Descendente en Tauro en el informe

Para Camille, la línea «Casa 7: 15°59' Tauro, regente Venus» de la tabla de cúspides es el punto de partida. En el capítulo IV, Ámbitos de Vida, el apartado Vida amorosa se apoya en las casas 5 y 7, su cúspide, su regente y sus ocupantes; el aspecto que su informe comenta ahí es Saturno cuadrado Plutón (orbe 1°24'). El glosario del final del informe recuerda la regla que lo une todo: el regente de casa es el planeta que gobierna el signo situado en la cúspide.

Si tienes un planeta en Tauro, mira tres cosas. La columna Dignidad de la tabla de posiciones: «Domicilio» para Venus, «Exaltación» para la Luna, «Exilio» para Plutón, un guion para los demás. La casa ocupada. Y después el párrafo del decanato en su bloque del capítulo I, que precisa el tercio del signo y su sub-regente.

Ir más allá
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