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Dignidades y estado de los planetas

Planeta peregrino: ni domicilio ni debilidad

Por Dorian Grimault, astrólogo · Publicado el · actualizado el

En un informe de AstralPro, la mayoría de los planetas no están ni en domicilio ni en exilio, ni exaltados ni en caída: se describen como peregrinos. La palabra viene del latín peregrinus, el extranjero, el viajero de paso. Es la situación más frecuente, y merece entenderse bien, porque a menudo se toma por una debilidad. Lo vemos con el ejemplo de Camille Morel, la carta de ejemplo de AstralPro (datos ficticios), que cuenta siete planetas peregrinos.

Qué significa peregrino

Para los autores clásicos, con William Lilly a la cabeza, un planeta es peregrino cuando no tiene ninguna dignidad esencial en el grado que ocupa. Su definición es amplia: domicilio, exaltación, triplicidad, término y faz cuentan todos, de modo que un planeta peregrino resulta relativamente raro.

AstralPro emplea una definición más estrecha, la de su tabla: es peregrino un planeta que, en su signo, no está ni en domicilio, ni en exilio, ni en exaltación, ni en caída. El término y el decanato se leen aparte, en otro párrafo, y no cambian esta palabra. Una sola dignidad secundaria puede levantar la peregrinidad: la triplicidad, presentada más abajo.

Peregrino no significa débil. Un planeta peregrino no tiene apoyo propio en su signo, pero tampoco está contrariado en él. Actúa según lo que le aportan sus vínculos con el resto de la carta: la casa donde se encuentra, sus aspectos y, sobre todo, su dispositor, el regente del signo que ocupa.

Es también la situación corriente. Según las mediciones de AstralPro, unas siete de cada diez parejas de planeta y carta caen en un signo sin ninguna de las cuatro dignidades, y todavía dos de cada tres una vez tenida en cuenta la triplicidad. Una carta rica en peregrinos no tiene, por tanto, nada de excepcional.

En la tabla y en el texto

En la tabla de posiciones, la columna Dignidad de un planeta peregrino solo lleva un guion. La palabra en sí aparece en el capítulo I, en el párrafo de dignidad del bloque de cada planeta: «peregrino», o «peregrina» para la Luna y Venus, con la concordancia decidida por el motor y copiada tal cual. Bajo la tabla, una nota precisa que las dignidades siguen las regencias modernas y que un planeta sin dignidad ni debilidad en su signo se llama peregrino.

Estas regencias modernas hacen la peregrinidad más frecuente. Un Saturno en Acuario, un Júpiter en Piscis o un Marte en Escorpio, en domicilio para la tradición, no tienen ninguna de las cuatro dignidades en AstralPro, puesto que esos signos corresponden a Urano, Neptuno y Plutón. Estos tres planetas lentos, sin exaltación ni caída, son a su vez peregrinos en diez signos de cada doce.

Nodo Norte, Lilith, Quirón: sin dignidad esencial

Tres puntos de la tabla nunca se describen como peregrinos, porque están fuera del sistema: el Nodo Norte, Lilith y Quirón. Ni la tradición ni el motor les atribuyen domicilio, exilio, exaltación o caída. El informe escribe para ellos «sin dignidad esencial». Esta fórmula no señala ninguna carencia: indica que la pregunta no se plantea para ellos. En la tabla, su casilla Dignidad lleva un guion, como la de los asteroides Ceres, Palas, Juno y Vesta.

La triplicidad, la única que levanta la peregrinidad

Los cuatro elementos agrupan los signos de tres en tres, y cada grupo tiene un regente diurno y un regente nocturno. AstralPro adopta los regentes diurnos y nocturnos de Doroteo de Sidón, que Ptolomeo retoma para el Fuego, la Tierra y el Aire: Fuego, el Sol de día y Júpiter de noche; Tierra, Venus y la Luna; Aire, Saturno y Mercurio; Agua, Venus y Marte. Solo figuran en ella los siete planetas tradicionales.

Cuando un planeta que sería peregrino rige la triplicidad de su signo para la secta de la carta, deja de describirse como peregrino: su párrafo de dignidad lo presenta como un planeta que encuentra un terreno practicable sin ser su dueño. La palabra «triplicidad» no se escribe en el texto, y la casilla de la tabla conserva su guion. Si el planeta ya tiene una de las cuatro dignidades, la triplicidad se calcula pero se calla: una Venus en Escorpio en una carta diurna sigue siendo «exilio». Y cuando la secta no está establecida (Sol a menos de 2° del horizonte), no se adopta ninguna triplicidad.

Los siete peregrinos de Camille

En la carta de Camille, siete planetas son peregrinos: el Sol, Mercurio y Júpiter en Escorpio, Marte en Sagitario, Saturno en Acuario, Urano y Neptuno en Capricornio. Solo la Luna (caída), Venus (exilio) y Plutón (domicilio) llevan una palabra fuerte. El Nodo Norte en Sagitario, Lilith en Aries y Quirón en Virgo están sin dignidad esencial.

Ninguna triplicidad viene a levantar estas peregrinidades, y Saturno ofrece el ejemplo más elocuente. A 23°53' Acuario, estaría en domicilio para la tradición; en AstralPro, no tiene ninguna de las cuatro dignidades. De día, Saturno rige la triplicidad de Aire y saldría de la peregrinidad. Pero Camille nació de noche, y de noche el Aire corresponde a Mercurio: su Saturno sigue siendo peregrino. El mismo razonamiento vale para Marte, regente del Agua de noche: se encuentra en Sagitario, signo de Fuego, cuyo regente nocturno es Júpiter.

Lo que llegan a ser estos peregrinos se lee, por tanto, en sus vínculos. El Sol de Camille, peregrino a 21°55' Escorpio en la casa 1, tiene por dispositor a Plutón, en domicilio en la misma casa: es a través de ese relevo como encuentra apoyo.

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