Por Dorian Grimault, astrólogo · Publicado el · actualizado el
Dos astros que ocupan el mismo grado del zodiaco no se miran de lejos: se superponen. Es la conjunción, la configuración más fácil de localizar en una rueda y una de las más densas de leer. Sin embargo, la tradición dudaba en llamarla aspecto. Esta ficha recoge lo que dicen Ptolomeo y William Lilly, la tolerancia que adopta AstralPro, la forma en que la conjunción aparece en tu informe de carta natal y las conjunciones de Camille Morel, la carta de ejemplo de AstralPro (datos ficticios).
En el Tetrabiblos (libro I, capítulo 13), Ptolomeo define los aspectos como relaciones entre signos separados por una distancia regular: la oposición (seis signos, 180°), el trígono (cuatro signos, 120°), el cuadrado (tres signos, 90°) y el sextil (dos signos, 60°). La conjunción no figura entre ellos: dos astros en el mismo signo no están separados por ningún intervalo.
William Lilly, en Christian Astrology (1647, libro I, capítulo XIX), lo dice sin rodeos: se acostumbra a llamar aspecto a la conjunción, «pero muy impropiamente». La define como el encuentro de dos planetas «en un mismo grado y minuto de un signo», y señala que también se la llama coito, sínodo o congreso. Sobre su cualidad, su regla cabe en una frase: las conjunciones son buenas o malas según que los planetas reunidos sean amigos o enemigos entre sí.
Esta regla de Lilly sigue siendo la clave de lectura. La conjunción no tiene color propio: no crea fricción como el cuadrado ni facilidad como el trígono. Fusiona dos funciones, que dejan de actuar cada una por su lado y forman un solo impulso, concentrado en un mismo sector de la carta. La leyenda que precede a la tabla de aspectos de tu informe la resume en una palabra: fusión.
Para leerla, no comentes cada astro por separado. Pregúntate en qué se convierten las dos funciones cuando ya no son más que una. Con el Sol y la Luna reunidos, la voluntad consciente y la necesidad afectiva se confunden: tiendes a querer lo que sientes y a sentir lo que quieres, lo que da una gran coherencia o, según el resto de la carta, una dificultad para distinguir una cosa de la otra. El signo y la casa donde se sitúa la conjunción dicen después en qué terreno se ejerce esa fusión.
En Lilly, la tolerancia no depende del aspecto sino de los planetas. Cada astro irradia un orbe a su alrededor, y dos planetas están en aspecto cuando se encuentran a menos de la mitad del orbe de uno más la mitad del orbe del otro. Su tabla da 17° al Sol, 12°30' a la Luna, 12° a Júpiter, 10° a Saturno, 8° a Venus, 7°30' a Marte y 7° a Mercurio, y advierte que otros autores adoptan valores más bajos. En uno de sus ejemplos, en el que concede 9° a cada uno, Júpiter no se separa plenamente de Saturno hasta los 9° de distancia: la mitad de cada orbe, 4°30' y 4°30'.
AstralPro procede de otro modo: el orbe de la conjunción es de 8°, el mismo para todos los astros, luminarias incluidas. Dos astros separados por entre 0° y 8° están en conjunción; más allá, el aspecto no se retiene. Esta tabla de orbes por aspecto sirve a la vez para la carta natal y para el Libro, de modo que los dos nunca registren aspectos distintos en la misma carta.
En el capítulo I, «La cuadrícula completa de aspectos» enumera todos los aspectos admitidos, ordenados del más cerrado al más amplio, con su orbe en grados y minutos. El nombre de la conjunción lleva allí el color dorado. La columna Sentido indica si es aplicativa (los dos astros se acercan), separativa (se alejan) o exacta; lleva un guion cuando interviene un ángulo o los dos astros son lentos. La columna Lectura comenta las líneas de hasta 3° de orbe, veinte como mínimo y treinta como máximo.
La rueda es más selectiva: solo traza una conjunción de 5° como máximo, entre los diez planetas, el Ascendente y el Medio Cielo, y nunca entre dos de los tres planetas lentos, Urano, Neptuno y Plutón. Esas parejas también quedan fuera de los aspectos que comentan los capítulos: las comparte toda una generación.
En Camille Morel, la carta de ejemplo de AstralPro (datos ficticios), la cuadrícula de 40 aspectos cuenta trece conjunciones, y se abre con una de ellas: Mercurio conjunción Venus, orbe 0°07', aplicativa. Mercurio, retrógrado a 6°37' de Escorpio, retrocede hacia Venus, a 6°30'. Es el aspecto más cerrado de la carta, trazado en la rueda, comentado en el capítulo I y retomado en el ámbito Vida social y amistades.
La segunda línea también es una conjunción, pero de otro orden: Urano y Neptuno, a 19°10' y 18°56' de Capricornio, orbe 0°15'. Dos planetas lentos: la columna Sentido lleva un guion, la rueda no la traza y ningún capítulo la comenta, porque la tienen todos los nativos de aquellos años.
Siguen Marte conjunción Nodo Norte (0°37', separativa, rúbrica Clima interior), la Luna conjunción Plutón (1°52', separativa, rúbrica Parte de sombra), el Sol conjunción Plutón (3°23', aplicativa, rúbrica Ira y reacción), luego el Sol conjunción Luna (5°15'), y Venus y Mercurio conjunción Júpiter (5°40' y 5°47').
Dos conjunciones cruzan una frontera de signo. La Luna, a 27°09' de Escorpio, alcanza a Marte, a 3°38' de Sagitario (6°29', aplicativa, comentada en el capítulo I). Y la cuadrícula se cierra con Plutón conjunción Nodo Norte, a 7°43', muy cerca del límite de los 8°. AstralPro cuenta en grados: el cambio de signo no impide la conjunción, pero matiza su color.
Una conjunción al Sol no es del todo como las demás: el planeta se pierde en su luz. La tradición derivó de ello la combustión y el cazimi, que AstralPro calcula aparte, con sus propios umbrales. En Camille, Plutón está a 3°23' del Sol: la cuadrícula muestra la conjunción, y los datos de dignidad lo señalan combusto. El informe lee los dos hechos juntos, como un Plutón en domicilio que actúa a la sombra del Sol más que a cara descubierta.
La conjunción del Sol y la Luna tiene además su doble: la fase lunar. A 5°15', la Luna de Camille acaba de dejar al Sol, y su informe llama a su fase natal Luna Nueva. La conjunción figura en la cuadrícula, sin lectura propia más allá de 3°, y la fase la retoma desde otro ángulo.
Por último, una serie de conjunciones en un mismo signo no es un stellium. Júpiter, a 0°50' de Escorpio, y la Luna, a 27°09', pertenecen al mismo stellium sin estar en conjunción: los separan más de 26°.
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